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Cuando el plan es crecer

A lo largo de su historia, y especialmente a partir del retorno de la democracia en el año 1983, la Universidad Nacional de La Plata experimentó un proceso de crecimiento que hoy, lejos de detenerse, se proyecta hacia el futuro. Atrás quedó aquella Universidad de la normalización que contaba en sus aulas con apenas 28 mil estudiantes. Luego de 35 años, la UNLP se transformó en una institución de enormes dimensiones, con una comunidad de más de 160 mil personas entre estudiantes, docentes y no docentes. 

Este fenómeno constante de expansión no pudo ni puede darse sin planificación. El crecimiento sin plan, sin una orientación concreta, deviene inevitablemente en un caos y en el fracaso de las instituciones. 

Aferrada a esta premisa, la UNLP se convirtió en pionera y modelo en la planificación participativa de la gestión. La primera experiencia en este sentido se puso en marcha en 2004 y dio como resultado la publicación del Plan Estratégico de Gestión 2004 - 2007. Allí se plasmaron los proyectos, estrategias e iniciativas prioritarios para el crecimiento de la UNLP. Lejos de agotarse en esa instancia, la Universidad replicó la experiencia con la redacción de los Planes Estratégicos de Gestión 2007-2010, 2010-2014, y 2014-2018 -este último actualmente en ejecución-.

Hace 14 años, cuando la Universidad comenzó a gestionarse con un plan de carácter participativo, fue la comunidad universitaria en su conjunto la responsable de fijar la líneas estratégicas fundamentales, definiendo políticas concretas en materia de Enseñanza, Ciencia y tecnología, Extensión Universitaria, Relaciones Institucionales y Administración Económica. 

El Plan es un documento de singular importancia en el que se definen objetivos, programas, proyectos y acciones a seguir de cara al futuro. Es el reflejo de un proyecto político institucional que le permite a la Universidad Pública pensar cuáles son los pasos y escenarios para desenvolverse de la mejor manera, fomentando el debate interno y la discusión sobre los objetivos a alcanzar en cada una de las áreas.

Actualmente, el Plan Estratégico vigente cuenta con más de 900 programas, proyectos y obras de infraestructura. En forma trimestral, cada una de las áreas de gestión de la UNLP eleva un informe de avance que permite conocer en detalle el estado de ejecución de los programas y proyectos, las nuevas acciones impulsadas por cada área, como así también el cumplimiento o no de los objetivos y metas planteados. 

Ese proceso de revisión y actualización periódica es el que define el carácter dinámico del Plan. No se trata de un instrumento técnico o de un manual de procedimientos; es una herramienta para hacer un control de gestión, planificar, rendir cuentas, plantear las dificultades y encontrar las soluciones para poder avanzar en todos los aspectos de la vida universitaria. 


Asoma el quinto Plan

 

La Universidad de La Plata se gestiona con un Plan Estratégico desde el año 2004. A poco de iniciado el 2017, la comunidad universitaria ya puso en marcha la tarea de formular la quinta revisión de este proceso participativo que permitirá, a partir de un minucioso diagnóstico, definir nuevos objetivos y líneas estratégicas de acción.  

Semanas atrás, en la sede del Rectorado, el vicepresidente Institucional y Director del Plan Estratégico, Fernando Tauber, dictó un Taller de Introducción a la Planificación Estratégica, destinado a los secretarios, prosecretarios y directores de la UNLP. De este modo se puso en marcha oficialmente el proceso participativo de elaboración del Plan Estratégico de Gestión 2018-2022. 

El seminario marcó el punto de partida de un camino que se extenderá durante los próximos meses, y que convocará a los diferentes actores de la comunidad universitaria para discutir -a través de talleres, jornadas de reflexión y mesas de debate- políticas académicas, científicas, culturales, de extensión y de gestión. 

Una vez culminado este recorrido de reflexión interna y propuestas, la expectativa estará centrada en contar con un nuevo proyecto institucional y Plan Estratégico para el primer semestre de 2018, en coincidencia con el inicio de una nueva gestión de gobierno de la casa de altos estudios. 

 

Hacia los nuevos desafíos 

 

Muchos de los objetivos fundamentales y metas que la UNLP se propuso alcanzar cuando se implementó el primer Plan Estratégico hace catorce años, y que eran la base de una demanda insatisfecha e indispensable para poner la Universidad en marcha, se saldaron, al menos en sus aspectos más críticos. Seguirán en la agenda de gestión, pero no pueden seguir siendo la razón fundamental y única de los debates. 

El nuevo proyecto institucional, deberá enfocarse y afirmar su compromiso con el desarrollo del país desde cada una de sus diversas actividades. Es hacia ese objetivo único que deberán orientarse cada una de las líneas estratégicas que darán forma al próximo Plan Estratégico 2018-2022. 

Como ocurre desde la implementación del primer Plan, todos los programas y proyectos serán de gran importancia para alcanzar la meta. Sin embargo, algunos de ellos se tornarán verdaderamente prioritarios y tendrán una marcada centralidad en el futuro de la UNLP. 

Es tiempo de nuevos compromisos. Desde la promoción de más y mejores graduados, a la inclusión con calidad; desde una agenda científica y tecnológica atenta a la agenda social y del desarrollo sustentable, al fortalecimiento de la educación no formal.  Son estos algunos de los principales desafíos que asoman para la Universidad y que impone el nuevo escenario.  

 

Rendimiento y egreso, claves en lo académico  

 

Durante los últimos años, la UNLP desarrolló políticas tendientes a garantizar el ingreso y permanencia de los alumnos en las aulas. Planteada como una meta en 2004, la masividad con calidad es hoy un objetivo alcanzado, con un promedio anual superior a los 20 mil ingresantes en sus 17 facultades. Sin embargo, el rendimiento y la relación ingreso/egreso es aún un desafío por resolver, en un país que exige cada vez más y mejores profesionales para su desarrollo. 

Pensar la política académica para los próximos años obligará entonces a delinear estrategias de enseñanza que asuman como prioridad que la mayor parte de los estudiantes finalicen con éxito sus trayectos curriculares. 

Los esfuerzos puestos hasta ahora permitieron pasar de 22 egresados cada 100 ingresantes, a 40 graduados cada 100 ingresantes en la actualidad. La meta para la próxima gestión será llegar a 50 cada 100, relación que ubicaría a la UNLP claramente por encima de la media del sistema universitario. 

Aquí el debate impondrá seguramente la necesidad de revisar desde los cursos de ingreso hasta los trabajos finales y tesis, pasando por los planes de estudio y regímenes de promoción de materias. Una tarea que parece titánica en una Universidad con más de 110 carreras de grado, pero que requiere ser abordada si se pretende mejorar el índice de egreso. 

 

Retener la ciencia en casa

 

La UNLP cuenta hoy con la comunidad científica más densa y con mayor producción científica en el contexto de la universidades argentinas. Sin embargo, aún sigue siendo un desafío el de proteger a los recursos humanos formados y, sobre todo, retenerlos. La Universidad es productora de conocimiento útil para el desarrollo del país, pero debe aspirar a que esos científicos y tecnólogos mantengan su vinculación con los laboratorios, centros e institutos de investigación de la UNLP. 

El nuevo Plan deberá entonces incluir políticas y acciones para garantizar el crecimiento del plantel científico. Por ello, las discusiones en el proceso de elaboración del nuevo proyecto institucional no podrán soslayar temas cruciales como el mejoramiento del sistema de becas, subsidios y mayores dedicaciones a los investigadores; facilidades en el acceso a los estudios de posgrado; o el estímulo a las vocaciones científicas en los estudiantes de grado. 

Las políticas de CyT también deberán estar orientadas a poner a la ciencia al servicio del desarrollo del país y de su sociedad, contribuyendo a la equidad y al crecimiento colectivo, sin descuidar el progreso alcanzado en la investigación básica. Será fundamental para ello procurar la mayor coincidencia entre la agenda científica-tecnológica y la agenda social, promoviendo líneas especiales de investigación en temas de energía, agua, alimentos,  salud, medio ambiente, producción, y sustentabilidad urbana, entre otros, que definen la calidad de vida de las comunidades.  

 

La Extensión como herramienta de formación

 

La Extensión Universitaria desarrolló un rol social sin precedentes en los últimos años no sólo a través de los proyectos extensionistas puestos en marcha, sino también por medio de instituciones como el Consejo Social y los Centros Comunitarios de Extensión. Pero las demandas de la comunidad están cambiando e imponen un salto de la exclusividad de la solidaridad a la capacitación formal alternativa. 

La inmensa mayoría de los jóvenes no llega a la Universidad Pública, ni transita por la educación formal como hoy se la conoce, ni pretende llegar a  contar con un título de grado. Pero, de todos modos, sí le pide a la Universidad que lo forme para tener oportunidades de progresar  con herramientas propias de conocimiento y habilidades. 

Frente a esta realidad, la UNLP creó hace cinco años la Escuela de Oficios y luego las Diplomaturas, a fines de 2016. Será el desafío para el futuro cercano multiplicar estas propuestas de educación no formal en el ámbito de cada una de las facultades, para ofrecer alternativas de formación e inclusión a aquellos sectores con menos oportunidades.

 

CUADRO 1

UN NUEVO PLAN PARA UN NUEVO ESCENARIO  

 

Dr. Fernando Alfredo Tauber

Vicepresidente Área Institucional / Director del Plan Estratégico 

UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA

 

Pensar en planificar el rumbo de la Universidad es una invitación a proyectarnos hacia el futuro, a comenzar a construir entre todos el modelo de Universidad que pretendemos forjar para los próximos años. Pero no sólo se trata del futuro; comenzar a delinear los trazos de un nuevo proyecto institucional nos obliga a revisar el pasado y analizar el presente.

Porque un Plan es siempre cambiante, se transforma permanentemente. El punto de partida nunca es la herramienta de balance del punto de llegada. ¿Y por qué este carácter tan dinámico? Porque cambia el contexto, cambian los escenarios. En cuatro años -que es lo que duran los períodos de gestión en la UNLP- ocurren muchas cosas dentro y fuera de la Universidad, que nos obligan a reconfigurar el rumbo, a trazar nuevos objetivos. 

Desde 2004, cuando pusimos en marcha la primera experiencia, nuestros planes estratégicos estuvieron orientados en sus líneas prioritarias a resolver demandas insatisfechas estructurales. El convulsionado escenario de aquellos primeros años del siglo XXI nos obligó a buscar respuestas para dos grandes problemáticas: el déficit de infraestructura edilicia, que padecían por igual docentes, no docentes, alumnos e investigadores; y el reclamo de más y mejores políticas de bienestar estudiantil. 

Los sucesivos Planes fueron diseñados y ejecutados para dar respuesta y resolver esas demandas. Y lo hicimos. Creamos un Plan Director de Obras que nos permitió pasar de 300 mil metros cuadrados a más de 480 mil en la actualidad. En materia de inclusión estudiantil, hoy tenemos un Comedor donde almuerzan más de 7 mil chicos por día y que es modelo para el sistema universitario nacional, un Albergue gratuito que le da oportunidad de estudiar y progresar a decenas de jóvenes que llegan desde el interior del país, un sistema de becas de ayuda económica cada vez más sólido. 

Hoy, aquellas prioridades han sido cubiertas, las demandas de 2004 son muy distintas a las actuales. El contexto y la Universidad misma se están reconfigurando y por eso es necesario reconfigurar también nuestro Plan Estratégico. La UNLP tiene hoy más de 105 mil alumnos en sus 17 facultades, y cada año se inscriben en promedio unos 25 mil jóvenes. Son cifras que nos destacan en el concierto de las universidades nacionales y reflejan la eficacia de las políticas de inclusión y retención, que fueron pilares de nuestros Planes Estratégicos precedentes. Es tiempo de asumir nuevas responsabilidades, de repensarnos como institución y rendir cuentas.

Por ello, las nuevas líneas del próximo Plan 2018-2022 deberán estar estrechamente ligadas a las problemáticas actuales: la calidad con inclusión, el rendimiento académico y   la producción de graduados, deberán ser metas irrenunciables desde lo académico. Creemos profundamente en la masividad, y en que esa masividad tiene que estar  asociada al compromiso con la calidad, nivelando adentro del propio sistema, sin expulsar, y haciéndonos cargo de la diferencia, tanto en el pregrado como en el grado. Está en nuestro ADN.

Pero también hablamos de rendir cuentas porque deberemos buscar estrategias eficaces para lograr que la relación ingreso/egreso sea lo más estrecha posible, para ofrecerle al país cada vez más profesionales de calidad. Tenemos un presupuesto de 5 mil millones de pesos y ya no podemos conformarnos con decir que el sólo paso por las aulas de la Universidad construye mejores ciudadanos. Hoy la Argentina necesita más recursos humanos formados y de calidad. 

El nuevo contexto nos impone también la necesidad de promover cada vez mayor acceso a la Universidad de los sectores con menos oportunidades, y es aquí donde la educación no formal empieza a ser una referencia tan importante como la educación formal. La comunidad que nos pedía comida en las inundaciones del 2013, hoy nos pide capacitación y saberes para poder tener más oportunidades de progreso.

Para ello pusimos en marcha la Escuela de Oficios, creamos las diplomaturas y sigue creciendo nuestro Consejo Social. Pero tenemos que pensar y trabajar aún más desde todas nuestras unidades académicas para resolver las demandas de quienes hoy están marginados por falta de herramientas.   

Estas son algunas de las metas que formarán parte del próximo Plan estratégico de la UNLP. Si logramos estos objetivos, habremos cumplido una vez más con las demandas de nuestro tiempo y volveremos a estar listos para nuevos escenarios

 

CUADRO 2

GESTIONAR EL CRECIMIENTO

 

Con casi 112 años de vida, la Universidad Nacional de La Plata es una de las más grandes y complejas instituciones del sistema de educación superior nacional. Este permanente crecimiento hace imprescindible la planificación participativa.  

17 facultades

5 colegios de enseñanza preuniversitaria 

110 carreras de grado

148 título de grado

200 carreras de posgrado

140.000 alumnos (de grado, pregrado y posgrad)

13.200 docentes

6.200 investigadores

3.000 no docentes

156 unidades de investigación

210 proyectos de extensión acreditados

26 bibliotecas específica y una Central 

 

CUADRO 3

LOS HITOS DE LA PLANIFICACIÓN

La elaboración del primer Plan Estratégico Participativo 2004-2007 marcó el inicio de una nueva concepción de la gestión universitaria y permitió, de allí en adelante, dar respuesta a las principales demandas -internas y externas- a las que debió atender la UNLP. Fue en este marco que se diseñaron políticas que permitieron alcanzar grandes logros para el desarrollo de la Universidad. 

 

Más y mejor infraestructura  

 

En materia de infraestructura edilicia se construyeron 160.000 metros cuadrados nuevos. Además se restauraron y pusieron en valor más de 100.000 de los 300.000 metros cuadrados de edificios con los que contaba la UNLP en 2004. 

Se construyeron nuevas sedes para las facultades de Humanidades, Psicología, Periodismo e informática, y para el Bachillerato de Bellas Artes. También se inauguró el Planetario y decenas de nuevos institutos de investigación y transferencia, además de  aulas para el grado y posgrado. 


Bienestar estudiantil 

 

La crisis económica y social de principios del siglo XXI afectó especialmente a la comunidad estudiantil universitaria. Por ello los servicios para los alumnos fueron una política central de la UNLP. Se amplió y diversificó la oferta de becas de ayuda económica y la cobertura integral de salud. Se logró la reapertura del Comedor Universitario después de 30 años y hoy, con cuatro sedes y más de 7 mil almuerzos por día, es el más grande y económico del país. Se inauguró el Albergue Universitario, donde se alojan en forma gratuita 130 estudiantes del interior con dificultades económicas. 

 

 Revolución del transporte

 

La planificación estratégica incluyó aportes que también beneficiaron en forma directa a la ciudad. Se impulsó la puesta en funcionamiento del Tren Universitario y del Rondín Universitario, dos servicios de transporte ágiles y económicos de enorme utilidad para los estudiantes. Además se puso en marcha en la zona del bosque platense el Ecobus Universitario, primer transporte 100% ecológico de la ciudad equipado con baterías de litio desarrolladas por la UNLP. Finalmente, la Universidad tuvo un rol protagónico en la redacción, sanción e implementación de la Ley de Boleto Estudiantil Gratuito en la provincia de Buenos Aires, que hoy beneficia a miles de estudiantes de distintas universidades de la región.  

 

Reforma del Estatuto 

 

En 2008, tras en un arduo proceso de debates internos, se reformó el Estatuto de la UNLP, lo que permitió hacer crecer el bienestar estudiantil, la extensión universitaria, garantizar la gratuidad de los doctorados para docentes e investigadores e incorporar al cogobierno de la UNLP a los Colegios Universitarlo que se vieneios de Pregrado en el Consejo Superior y la Asamblea, y a los No Docentes con voz y voto en los Consejos Directivos, el Consejo Superior y la Asamblea Universitaria.

 

11/05/2017 12:11
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