Galletti fue estudiante y docente del Liceo Víctor Mercante, profesora de Historia e investigadora del CONICET como becaria; dio clases también en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, donde formó parte de un equipo de investigación sobre la historia argentina moderna, dirigido por José Panettieri.
Susana Jalo y Liliana Rosa fueron estudiantes de su curso de 3º año en 1973. Estos recuerdos, que enviaron al área de Derechos Humanos del Liceo, nos acercan a la presencia de Liliana en las aulas del colegio, a su semblante como docente innovadora, una docente que dejó huellas profundas en su modo de interpelar a sus estudiantes para forjar una conciencia histórica crítica.
Reivindicamos, en este homenaje a Liliana, a aquellas y aquellos docentes víctimas del terrorismo de estado, que la dictadura identificó con la presencia de la “subversión en el ámbito educativo”, por sembrar la semilla de la rebeldía contra un mundo injusto y la esperanza en la educación como vía de transformación social.
Área de Derechos Humanos Liceo Víctor Mercante
Liliana Galletti por Susana C. Jalo
Mi paso por la escuela secundaria se encuentra atravesado por la historia política de nuestro país, algo inevitable, allá por la década del 70, años de dictadura y de democracia. En 1973, cursaba el 3er año del Liceo Víctor Mercante, coincidente con la recuperación de la democracia y con el retorno de Perón al país. Justo en ese año, fue cuando conocí a la Profesora Liliana Galletti. Cursábamos en un aula pequeña del primer piso, que cobijaba a un grupo de estudiantes comprometidos con los tiempos que corrían, ávidos de conocer, de preguntar, de tener un espacio para participar. Recuerdo el día en que Liliana, muy joven, rubia, con cabello largo y ondeado, se acercaba a través del pasillo en esa planta alta, donde se encontraba nuestra aula, para dar su clase. Ella entra y se viene a mi mente su rostro iluminado ante la inquietud del grupo de estudiantes de 3ro A de querer conocer el origen del peronismo. Aún recuerdo su explicación plasmada en una línea de tiempo en el pizarrón ante la mirada y escucha atenta de sus alumnos/as.
Otra imagen que quedó grabada en mi memoria, fue su manera de acercarse a los estudiantes, de dar la clase y su modo de evaluar, que se adelantaba a todos los colegas de su época. Me impactó por alguna razón, aún lo tengo presente en mí, a pesar de los 48 años transcurridos desde entonces. Puedo pensarla, y rememorarla como una docente innovadora. Por primera vez nos disponía a tener evaluaciones a libro abierto, que contrariamente a lo que imaginábamos todos, era algo no muy fácil de sortear ya que nos desestructuraba y nos guiaba por el camino de la reflexión y el análisis y no de la repetición mecánica de nombres y fechas.
Aquella prueba sobre la Historia Colonial de América Latina, con la edición del libro de Pierre Chaunu sobre los bancos fue una muestra cabal de lo que Liliana nos proponía: pensar la conquista de América desde la mirada de los pueblos originarios y no de los conquistadores.
Cuánto aprendimos y cómo, sin querer y sin poder hacérselo saber, ella había contribuido a orientar mi elección futura hacia la enseñanza de la Historia.
Años más tarde, ya recibida de Profesora de Historia y de la mano de mi gran Maestro José Panettieri, pude volver a saber de ella. Fue una gran emoción y alegría para mi conocer que “ Pane” como afectuosamente lo llamábamos , había sido Profesor también de Liliana . Ella fue una de sus discípulas, y había participado del equipo de investigación dirigido por él. Sin embargo la felicidad por saberlo duró poco ya que me enteraba que la Dictadura Militar había acabado con su vida.
Nunca podré olvidarla!
Memoria, Verdad y Justicia
Liliana Galletti por Liliana Rosa
El paralelismo de la historia no deja de sorprenderme, hoy en el aislamiento social obligatorio en el transcurso de esta pandemia, un llamado me transportó al único aislamiento impuesto del cual no dejo de tener registro, el aislamiento del miedo y del terror de estado, con olor a muerte del hombre por el hombre.
Tanta tierra hubo que echar y tantos nombres tuvimos que tachar u olvidar… apuntes y libros que quemar… pero buscas en la memoria y allí estás intacta… LILIANA GALETTI.
Cierro los ojos, estoy sentada, tal vez el cuarto banco de la fila del medio… escucho atenta y miro con respeto a una joven mujer, bella, de andar seguro, cabello y rostro natural, sabia y austera simpleza, mirada inteligente, que se desplaza entre pupitres de curiosos alumnos secundarios. Quedé hipnotizada, como tantos, desde que la escuché por primera vez: nos dijo con voz serena seré su profesora de historia, pero les contaré la verdadera historia, esa, la que no se cuenta.
Lo primero que recuerdo es cuando desenmascaró a French y Beruti, que hasta ese entonces eran para todos nosotros simples vendedores de escarapelas azules y blancas… los quiero curiosos, estudiosos, de pensamiento crítico, seres pensantes y libres… el conocimiento va en contra de la opresión de los pueblos, donde falta educación hay tiranía; nos habló de la importancia del acceso a la educación para todos y la importancia del boleto estudiantil. Y así como un recuerdo lleva al otro corrí a mi biblioteca….y allí estaba con tapa anodina camuflada en color papel madera… no lo tiré, no lo quemé… Hoy saco el envoltorio y aparece la llamativa portada…LAS VENAS ABIERTAS DE AMERICA LATINA, edición 1974. Hiciste de ese libro y de Galeano un manual de cabecera… agradecida a la vida por haber sido tu alumna.
PRESENTE SIEMPRE