Silencios
El silencio es ponderado como otra de las virtudes platenses. Se lo relaciona con la serenidad, la quietud y el vínculo con la naturaleza –expresada en la cantidad de espacios verdes incluidos en su diagramación– lo que genera un contexto ideal para la vida académica, en contraste con la cercana y bulliciosa ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, el silencio también caracterizó los inicios de la ciudad: muchos viajeros sentenciaban que La Plata era una “ciudad de muertos”, parecida a un cementerio debido a los escasos pobladores que la habitaban. Asimismo, se registra la presencia de músicas no incluidas en crónicas, programas y conciertos no alertadas por los visitantes ocasionales de la ciudad: mientras unas músicas eran difundidas en escenarios y enseñadas en conservatorios, otras eran silenciadas.
En las plazas puede percibirse el eco de los espíritus forestales de los inicios. El viento que corre por las diagonales contiene las palabras no escritas de cientos de caminantes esperanzados en la nueva capital ¿Cómo suenan las ausencias?
